Cómo cambia la vida después de la muerte de los padres!!!!

Nada más natural que la muerte, y la única y verdadera certeza en la vida es que llegará el día en que nuestro cuerpo se apagará y dejaremos esta vida terrenal para siempre. Esto, sin embargo, no significa que estamos preparados para ella.

Experimentar un duelo es una experiencia sobrecogedora para todos, no importa la edad siempre es una situación difícil de afrontar. Nunca se está del todo listo para la muerte; parece que, aunque estamos conscientes de que algún día llegará, hemos decidido ignorarla y no pensar en ella, como si de esta forma nuestra naturaleza mortal se alargara un poco más.

Cuando nuestros padres mueren nuestra vida se transforma por completo, no importa si somos adultos con nuestros propios hijos; los padres son parte fundamental de nuestra vida y, hasta cierto punto, artífices de nuestra personalidad, de quienes somos, de qué somos, de cómo amamos, con ellos compartimos nuestra parte más íntima y frágil.

Al morir una madre o un padre es difícil entender que no volveremos a verlos, y no se trata de una semana, un mes o un año. Nunca más podremos vernos reflejados en sus ojos, o tomar sus suaves manos entre la nuestras.

Claro está, que la forma en que la muerte de nuestros seres queridos se da, influye en como sobrellevamos la pérdida; si esta llega luego de una larga enfermedad, es probable que podamos aprender a aminorar el dolor y aceptar la ausencia más fácilmente que cuando la muerte se produce en un accidente o en un asesinato. Pero la muerte no avisa, simplemente llega, puede presumirse, pero nunca tendremos la certeza de cuándo llegará y se llevará a quien más queremos.

Con la muerte comenzamos a entender la vida de los fallecidos de manera diferente, comenzamos a entender el por qué de muchas actitudes que hasta entonces no lográbamos descifrar; pero llegan también los remordimientos, las culpas autoinflingidas, los “si hubiera”. De nada nos sirve perdernos en la melancolía de las posibilidades que no fueron y que nunca serán. Lo mejor es luchar contra ese sentimiento y aprender a sobrellevar la muerte de la mejor manera posible. Alégrate del tiempo que los tuviste contigo, recuerda los buenos momentos que disfrutaron juntos, las tardes de risas y las pláticas amenas.

Y para quienes aún tienen consigo a sus padres, disfrútalos mientras puedan, llegará el día en que no podrán hacerlo, ellos no van a estar ahí para siempre. No pospongas la llamada o las visitas los fines de semana, platica con ellos; vívelos antes de que la muerte reclame lo que es suyo, antes de que se vayan y tu vida cambie para siempre.

 

Fuente:  http://www.porquenosemeocurrio.com/2017/01/como-cambia-la-vida-despues-de-la.html

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